Cada septiembre parece que todo vuelve a empezar. Se reactivan los proyectos, se recuperan las reuniones y las marcas vuelven a llenar sus calendarios de lanzamientos, campañas y publicaciones. Después de unas semanas de menor actividad, la sensación es que hay que recuperar el ritmo cuanto antes.
Pero la realidad suele ser otra.
Las marcas que llegan con más fuerza al último trimestre del año no empiezan a trabajar en septiembre. Simplemente empiezan a recoger el resultado de un trabajo que comenzó mucho antes.
Han dedicado tiempo a revisar qué ha funcionado, a entender mejor a su audiencia y a preparar las acciones que pondrán en marcha durante los próximos meses. Cuando llega septiembre, no necesitan improvisar. Solo tienen que ejecutar una estrategia que ya estaba definida.
Esa diferencia también se aprecia en el marketing de creadores.
Mientras algunas empresas empiezan a buscar perfiles cuando necesitan lanzar una campaña, otras llevan tiempo construyendo relaciones, identificando a los creadores que mejor representan sus valores y planificando el contenido que utilizarán a lo largo del último trimestre del año.
El resultado no suele medirse únicamente en alcance o interacción. Se refleja en la naturalidad de las colaboraciones, en la coherencia de los mensajes y en la capacidad de mantener una comunicación consistente durante varios meses, en lugar de depender de acciones aisladas.
Cada vez resulta más difícil captar la atención del consumidor. Sin embargo, sigue siendo posible generar confianza cuando las colaboraciones nacen de una estrategia y no de la urgencia. Elegir bien a los creadores, definir con claridad qué queremos comunicar y planificar el contenido con tiempo permite construir una marca mucho más sólida que reaccionar a cada campaña de forma independiente.
Septiembre, por tanto, no debería ser únicamente el mes en el que volvemos a publicar.
Debería ser el momento en el que nos preguntamos si estamos construyendo una comunicación que tendrá sentido también en octubre, noviembre y diciembre.
En The Q Club® creemos que las mejores colaboraciones no surgen por casualidad. Son el resultado de una planificación que conecta a las marcas con los creadores adecuados para generar contenido auténtico, coherente y con recorrido. Porque las campañas pueden durar unas semanas, pero una buena estrategia es la que consigue que una marca siga siendo relevante mucho después de que la campaña haya terminado.