Durante mucho tiempo, las colaboraciones con creadores se han entendido como acciones con un principio y un final muy claros. La marca lanza una campaña, el creador publica el contenido y, una vez analizados los resultados, la colaboración se da por concluida.
Sin embargo, las empresas que están obteniendo mejores resultados con el marketing de creadores han cambiado esa forma de trabajar. Ya no entienden una colaboración únicamente como una publicación en redes sociales, sino como una oportunidad para generar contenido que seguirá siendo útil mucho después de que la campaña haya terminado.
Cada vídeo, cada fotografía o cada recomendación auténtica puede tener una segunda vida. Ese contenido puede reforzar una página de producto, convertirse en un anuncio para redes sociales, formar parte de una newsletter o utilizarse en futuras campañas de comunicación. Cuando se plantea desde el principio con esa visión, el valor de una colaboración deja de depender únicamente de las métricas obtenidas durante los primeros días.
Por eso, una de las preguntas más importantes antes de empezar una campaña no debería ser únicamente qué queremos comunicar, sino también cómo podremos seguir aprovechando ese contenido dentro de unos meses. Esa reflexión cambia por completo la manera de planificar una colaboración, desde la elección del creador hasta el tipo de piezas que se producen.
Este enfoque resulta especialmente interesante en septiembre. Mientras muchas marcas centran sus esfuerzos en preparar las campañas del último trimestre del año, también tienen la oportunidad de construir un banco de contenido que les permitirá comunicar con mayor agilidad durante los meses siguientes. Llegar a noviembre con material ya creado, auténtico y alineado con la identidad de la marca supone una ventaja importante frente a quienes empiezan a producir contenido cuando la campaña ya está en marcha.
No se trata de generar más publicaciones.
Se trata de generar contenido con más recorrido.
En The Q Club® creemos que una buena colaboración no termina cuando el creador pulsa el botón de publicar. Empieza ahí.