El contenido de creadores no debería durar solo 24 horas
Cada año, las empresas invierten presupuestos altísimos en producciones propias buscando la perfección: fotógrafos, localizaciones, una dirección de arte impecable y una edición milimétrica.
El resultado suelen ser piezas visualmente increíbles, pero que muchas veces se sienten frías, distantes y, sobre todo, poco creíbles para el consumidor actual.
El contenido real conecta mejor
Mientras tanto, hay creadores generando contenido real sobre esos mismos productos.
Son vídeos rodados en el momento, con una persona disfrutando de una experiencia de verdad, cada uno con una estética y tono diferente.
Es, precisamente, el tipo de contenido que hace que el usuario detenga el scroll.
El error de dejar morir el contenido
Sin embargo, uno de los errores más comunes que vemos hoy es tratar ese material como algo efímero que solo pertenece al canal del influencer.
Muchas marcas permiten que ese valor muera en el perfil de otra persona, sin aprovecharlo en sus propias redes, en sus campañas de pago o en su página web.
¿Por qué funciona mejor cuando la marca lo reutiliza?
La respuesta es la credibilidad.
No es la marca hablando de sí misma; es un tercero validando el producto con su propio estilo y sus propias palabras.
Ese factor de confianza es el que realmente convierte hoy en día.
Las colaboraciones como activos digitales
Las empresas que han entendido esto han dejado de ver las colaboraciones como una acción puntual de visibilidad.
Ahora las ven como una fuente inagotable de activos digitales.
Una colaboración ya no es solo el alcance que el creador tiene hoy, sino el valor que el contenido aporta a la marca mañana.
El enfoque de The Q Club
En The Q Club ® trabajamos bajo esta premisa: el contenido que generan los creadores es una herramienta para que las marcas la utilicen donde quieran, desde anuncios hasta su propia web, sin restricciones.
Una buena colaboración no debería durar lo que dura una publicación. Su impacto debería ser mucho más duradero.
La pregunta que deberían hacerse las marcas
¿Estamos aprovechando el contenido de nuestros colaboradores como un activo real o simplemente estamos comprando una publicación de 24 horas?